Jorge Halperin.
Usted no cree que la inteligencia es una cualidad innata ? - No, no lo creo. Las personas no nacen siendo inteligentes. Vienen al mundo con distintos potenciales, pero lo que logran en materia de inteligencia es consecuencia de: 1) lo que hay disponible en la cultura; 2) el grado de motivación personal que tienen, y 3) la calidad de la enseñanza.
En mi libro "Frames of mind", hablo del método de enseñanza de violín de Suzuki. Cuando empezaron a aparecer en Japón los chicos que tocan el violín, todo el mundo pensó que eran genios. Sin embargo, eran chicos comunes con un excelente método de enseñanza. La mayoría de la gente que cree que hay una sola inteligencia piensa que es congénita. Pero es un error.
¿En qué se basa para afirmarlo? - En muchas cosas, pero le doy una: cada quince años, la inteligencia de todo el mundo aumenta un poco. Si toma el cociente promedio de inteligencia ( IQ ), la diferencia entre negros y blancos en los Estados Unidos es mas o menos de 15 puntos. Hacia 1955, el IQ de los blancos era más o menos el mismo que el IQ actual de los negros. O sea que la diferencia se mantuvo. ¿Y qué es el IQ ? Es la medida de cuánto tiempo se pasa en la escuela, porque esencialmente evalúa la preparación para la escuela.
Cuando ésta es más importante, la inteligencia aumenta.
¿Vale decir que la inteligencia está ligada a lo social? - A lo social, a lo cultural, a lo motivacional.
Me refiero a que si los ricos tienen escuelas buenas y los pobres escuelas malas, entonces las diferencias en la inteligencia se "fabrican". - Y, a la inversa, si se realizan grandes esfuerzos en las escuelas de los barrios pobres, se puede conseguir una elevación de las inteligencias. Estoy absolutamente convencido de eso. Hay en los Estados Unidos un libro llamado "La curva de Bell", de Hellstein, que defiende una posición clásica sobre la inteligencia., afirmando que es innata y que es algo fijo que no se puede cambiar. Académicamente, tiene muchas fallas. Incluso, la mayoría de la gente, aún los que sienten simpatía por el libro, piensan que es exagerado. Hablé con Hellstein un tiempo antes de su muerte y los dos coincidimos en que no se debían sacar derivaciones de política social a partir de su libro. Le diré por qué: él decía que es difícil elevar la inteligencia; por lo tanto, deberíamos invertir todos nuestros recursos en lograrlo.
¿No es exageradamente optimista? - Si miramos al mundo las diferencias de inteligencia mas perniciosas se dan entre blancos y negros de Estados Unidos, especialmente los del sur. No en todas partes se dan las mismas diferencias en el IQ, ni siquiera con los negros que provienen de Jamaica y el Caribe. Si no nos libramos del racismo, no podemos saber si esas diferencias de inteligencia van a continuar o no.
Algunos autores sostienen que la palabra inteligencia no significa mucho. - Significa muchísimo. Yo siempre digo que la inteligencia es nuestra intriga amorosa. Goethe era un genio de la lengua alemana y escribió poemas bellísimos. Goebbels también era un genio en la lengua alemana y la empleó para crear odio. El uso es lo que difiere. Y Goleman, autor de "La inteligencia emocional" para manipular y chantajear a las personas.
¿Cómo es su idea de las inteligencias múltiples? - Es un argumento evolucionista. Somos una especie y, como tal, hemos evolucionado por millones de años hasta tener - uso una metáfora - ocho o nueve computadoras diferentes en nuestro cerebro - mente. Y cada una de estas computadoras hace un trabajo diferente: si tenemos que encontrar el camino, usamos la computadora espacial. Si necesitamos comprender a otra gente, usamos una computadora interpersonal, y así sucesivamente.
Sócrates decía que el hombre es el animal racional. Yo digo que el hombre es el ser que tiene inteligencia musical, inteligencia espacial, etc. Mi otra afirmación es que, así como todos tenemos distintas personalidades y aspectos diferentes, también poseemos distintas combinaciones de inteligencias. Y no hay dos personas que tengan exactamente la misma combinación.
¿Cómo afecta al problema de la educación? - Bueno, o ignoramos este dato - que es lo que ha hecho la mayor parte de la educación - o lo tomamos seriamente y tratamos de individualizar la educación al máximo posible. Antes, esto último hubiera sido utópico, pero con los cambios de la tecnología ahora es posible. En el futuro, vamos a reírnos de las escuelas que enseñan a todos del mismo modo y los evalúan por igual, porque va a ser fácil personalizar la tarea, registrar lo que funcionó y lo que no, y enseñarlo de otra manera la próxima vez. La vieja escuela será como un médico que le pide su historia clínica y le da el mismo medicamento a todo el mundo. Será mala praxis.
¿Inteligencia o creatividad?
¿Está bien definir a la inteligencia como la capacidad de crear nuevos comportamientos? - Yo no la defino así. Yo la defino como la capacidad para resolver problemas o hacer cosas que son valoradas por la cultura. También estudié la creatividad, de hecho tengo un libro llamado "Creative minds"
( "Mentes creativas" ) y en él me refiero a las situaciones en que usted hace algo nuevo, y personas que son reconocidas dicen: "Esto es realmente nuevo, tenemos que cambiar nuestras prácticas y creencias". La definición operacional de algo que es creativo es que en el futuro la gente hará las cosas de otra forma porque Virginia Woolf escribió o porque Einstein hizo física o porque Gandhi resolvió los conflictos interpersonales de una manera nueva. De modo que lo usted define como crear nuevos comportamientos es la creatividad, no la inteligencia.
¿Cómo los diferencia? - En que la inteligencia es lo que involucra a un experto, o sea alguien que usa sus capacidades en un grado muy elevado. Pero, aún así, puede no ser innovador en absoluto. Tomemos el ejemplo de un periodista de diario. Yo diría que usted es inteligente si hace artículos que gustan a la gente, aunque no sean artículos muy novedosos, aún si son una fórmula que cambian las prácticas, entonces es creativo. Es el caso de Oriana Fallacci.
Usted estudió a pensadores y artistas y luego los comparó con los grandes líderes. ¿A qué conclusiones llegó? - El primer estudio fue el de grandes pensadores y artistas en "Mentes creativas", y ahora, en un libro que apareció hace un mes y que se llama "Extraordinary minds" ("Mentes extraordinarias"). Los comparé y sostuve que, tanto creadores como Picasso, Einstein o Stravinsky, como líderes de la talla de Margaret Thatcher, Hitler o Gandhi, lo que hicieron fue cambiar a otros. Cambiaron las ideas, sentimientos y comportamientos de una época. Pero, mientras que el líder tradicional lo hace directamente con las personas contándoles versiones de la realidad y arengándolas, los creadores no necesitan tomar contacto con las personas. Hacen su creación produciendo un símbolo de algún tipo, una obra, un trabajo literario, científico, etc. Y allí reside su influencia.
Pero usted tomó un grupo muy heterogéneo de líderes y creadores. - Deliberadamente.
¿Se puede crear una tipología y analizarlos como si tuvieran muchas similitudes? - Sí. En realidad, es un muestrario pequeño, o sea que, a la larga, podría probarse la falsedad de algunas de mis generalizaciones. Pero le doy un ejemplo de mis aciertos. Advertí que los líderes, cuando eran jóvenes, desafiaban la autoridad y se salían con la suya. Y, en cambio, los creadores no parecían hacerlo. Einstein no fue impertinente con sus profesores y Picasso no fue impertinente con sus padres. Después me di cuenta de que los creadores también desafiaban la autoridad, aunque no lo hacen directamente, sino a través de su trabajo.
Einstein hizo que sus profesores fueran irrelevantes a causa de su trabajo. Picasso hizo que su padre resultara irrelevante a través de su obra.
¿Qué lecciones podemos extraer de ellos las personas comunes? - Tres tipos de lecciones: la primera es reflexionar. Las personas creativas pasan mucho tiempo pensando en lo que tratan de hacer, si tuvieron éxito, si fracasaron, qué deberían cambiar; llevan diarios, hablan con otros, piensan mucho. La segunda cosa que hacen se llama "leveraging" ( evaluar la ventajas ). Piensan en que son relativamente mejores que otras personas. Impulsan eso y no se preocupan por sus debilidades. Contratan a otros y los dejan hacer eso. Y la tercera cosa, que para mí es la más importante porque es algo en lo que yo necesito ayuda, es "framing"
( formular ).
¿Con qué tiene que ver? - Con pensar lo que pasa cuando algo no sale bien. Las personas creativas y los líderes son muy ambiciosos. Prueban muchas cosas y fallan todo el tiempo. El fracaso es una rutina para ellos. Muchas personas, cuando fallan, se dan por vencidas; otras deciden ignorar su fracaso, cosa que tampoco es buena.
Lo que hacen las personas con mentes "extraordinarias" es que "formulan" su facaso. Eso significa que se preguntan qué puedo aprender de esto, qué hice mal, qué puedo hacer mejor la próxima vez. El caso explícito es el de Jean Monet, el fundador de la Unión Europea, quien dijo: "Considero cada derrota como una oportunidad".
Si uno lo juzga por las páginas que se escriben sobre la inteligencia artificial o por el éxito de libros como "La inteligencia emocional", diría que la gente vive obsesionada por el tema. Pero si mira a la inteligencia como si fuera una pieza mecánica. ¿Qué impresión le causa a usted? - Más que impresión, quiero hablarle de mi nuevo trabajo, al que llamo creatividad humanitaria. Es la combinación de ser creativo, pero, a la vez, ético y responsable. En el pasado, la innovación se producía con menor rapidez que ahora y, cuando estos cambios no eran buenos, intervenían la religión o la ley, como en la Edad Media. Ahora, esos mecanismos de control ya no tienen poder. Por lo tanto, a menos que la gente que es creativa tenga algún sentido de responsabilidad - respecto e cómo van a usarse esas creaciones -, el mundo será un desastre. La ingeniería genética, las armas químicas, todo eso puede destruir al mundo. Mi apuesta es que va a ser la combinación de creatividad y de ética o responsabilidad lo que va a demandar en los próximos 10 o 20 años.
Allí se va a concentrar la energía. Y después voy a estar muerto, de modo que no puedo anticipar dónde se concentrará la energía.
Diario Clarín Digital, 1997.