Callar.
Callar por prudencia, no es cobardía,
callar ante el dolor, no es indiferencia,
callar ante la fortuna y los aciertos, no es falsa modestia,
callar ante el milagro del arte no es ignorancia,
callar ante un paisaje imponente, no es incredulidad,
callar ante el amor no es tibieza.
Callar ante ti mismo es sabiduría y fortaleza.